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La guía perfecta para comprar un seguro de vida

La mayoría de las personas no piensa en los seguros de vida hasta que es absolutamente necesario

New York Times.- Es probable que haya visto los comerciales de seguros de vida en los que niños pequeños, de ojos bien abiertos y adorables, hacen preguntas, como: “¿Hey papá, qué es un seguro de vida?”.

Si bien se supones que estas campañas deben provocar nudos en la garganta, la mayoría de las personas no piensa en los seguros de vida hasta que es absolutamente necesario. Eso sucede, por lo general, cuando el bienestar financiero se entrelaza cada vez más con el de alguien más, que puede suceder al casares, comprar una casa o, la más grande, traer un hijo al mundo.

Esos acontecimientos felices no hacen que la tarea de comprar un seguro de vida sea más placentera, solo más urgente.

“Es una de esas cosas que la gente pospone”, dijo Emilie R. Goldman, un asesor financiero en San Mateo, California. “La mayoría de las personas con las que hablo se sorprenden bastante por las cantidades que necesitan y piensan a menudo que es suficiente con tener la cobertura que les dan en el trabajo”.

No se puede decir que siempre es así. Así es que considere esta guía como volver a lo básico, que ayudará a ordenar lo que se necesita tan rápida y eficientemente como sea posible. Comprar un seguro tiene mucho en común con quitar un curita: solo hay que hacerlo y, luego, seguir con el asunto de vivir.

A continuación se presentan las respuestas a algunas de las preguntas más comunes que es probable que surjan:

¿Qué tipo necesito?

A la mayoría de las personas les funciona bien una póliza de seguro de términos sencillos. Al menos es lo que recomiendan mis asesores financieros, a quienes se les pagan honorarios por su asesoría. Como indica el nombre, estas pólizas pagan una cantidad establecida, si el titular muere dentro de los límites del plazo, típicamente, en algún momento entre 10 y 30 años.

El seguro de vida a término es simple; por lo general, las características de las pólizas no varían de una aseguradora a otra (salvo por el costo), y es barato en comparación con otros tipos de seguros.

Una mujer de 30 años, saludable, podría pagar 38 dólares mensuales por una póliza de un millón de dólares con un término de 20 años (los hombres pagan 10 dólares más), según PolicyGenius, una asegura en internet. Una mujer de 45 años podría pagar alrededor de 48 dólares mensuales por una póliza por 500,000 dólares a término de 20 años (60 dólares para los hombres). Los fumadores pueden esperar pagar de dos a tres veces esa cantidad.

Sin embargo, no se sorprenda si está sentado a la mesa, enfrente de un agente de seguros que trata de presionarlos para que compren una póliza permanente, como un seguro universal o uno integral. Esas pólizas generan comisiones más altas, así es que está esa tentación para el agente.

Y, aun si el agente cree verdaderamente en los méritos de un seguro permanente, que pueden acumular valor en dinero, es muchísimo más caro, a menudo, varios miles de dólares más al año.

No obstante, el seguro de vida permanente puede ser la opción adecuada para personas que siempre tendrán la necesidad de contar con un seguro de vida. Podrían incluir a los padres de un niño con necesidades especiales o a una familia acaudalada que deberá impuestos de sucesiones.

¿Cuánto comprar?

La regla del pulgar que se baraja con mayor frecuencia es la de comprar una cobertura que valga 10 veces el salario del titular de la póliza. Sin embargo, las necesidades de cada familia van a variar dependiendo de qué cantidad del ingreso está buscando remplazar una familia y qué otros rubros los familiares pueden querer o necesitar pagar.

¿Quisiera tomarse unos días si muere su cónyuge? ¿Liquidar la hipoteca (o solo recibir suficiente para seguir haciendo los pagos)? ¿Pagar una parte o todas las colegiaturas universitarias? ¿Tiene algunas deudas que habría que pagar?

Matt Becker, un asesor financiero en Florida, cuyo ejercicio profesional se concentra en familias más jóvenes, dijo que los padres que trabajan deberían comprar un seguro suficiente para remplazar su ingreso por cinco a 20 años, dependiendo de la edad que tengan sus hijos y si el cónyuge o pareja puede sostenerlos con un solo ingreso.

“Para un padre que se queda en la casa, se debe considerar el costo de contratar a alguien más que realice todas las tareas cotidianas”, añadió Becker, quien creó una guía de seguros de vida y una hoja de trabajo para calcular el monto del seguro que se va a necesitar. Los costos se pueden sumar, en particular cuando se considera la atención de los hijos, comprar y preparar las comidas, llevar a los hijos en el coche y el trabajo general de mantener en funcionamiento a un hogar.
¿Una póliza o más?
Es probable que cambien las necesidades de una familia al paso del tiempo, así es que algunos individuos podrían considerar comprar pólizas con distintas fechas de vencimiento: quizá una de un millón de dólares a término de 20 años, con la que los hijos puedan ir a la universidad y otra de 500,000 dólares a término de 30 años para que usted se retire.
Esa es una estrategia que sugiere Mark Maurer, el presidente de Low Load Insurance Services, que ofrece seguros a otros asesores en inversiones. “Estás poniendo capas para hitos distintos”, añadió.

Sin embargo, dado que es más barato comprar seguros a término al por mayor, dijo que no siempre es rentable comprar pólizas con incrementos de menos de 500,000 dólares.

Compre la póliza tan pronto como surja la necesidad o, incluso, antes. Es posible que las embarazadas, en particular en los últimos meses del embarazo, paguen más debido al peso y los niveles naturalmente altos de colesterol.

¿A quién debo poner de beneficiario?

La opción más fácil para una pareja felizmente casada es ponerse mutuamente como beneficiarios.

Sin embargo, si mueren ambos padres y se nombra a un menor hijo como beneficiario contingente o si uno solo de los padres nombra a un hijo como beneficiario, se pueden complicar las cosas. Es probable que se involucren los tribunales de sucesiones y tutelas.

La forma más simple y más barata de evitar esta situación es hacer que en el testamento del titular de la póliza se cree un fideicomiso testamentario a su muerte. El fideicomiso se nombra como el beneficiario y contendrá instrucciones para el fideicomisario nombrado, dijo Steven A. Loeb, un abogado de Fein, Such, Kahn & Shephard en Parsippany, Nueva Jersey.

Sin embargo, esa no es la única opción. Un individuo puede crear también un fideicomiso en vida revocable, que, esencialmente, sirve como un testamento, con el beneficio agregado de evitar la autenticación, un proceso a veces prolongado para resolver un testamento por disposición de un tribunal. A diferencia de un testamento, el fideicomiso sigue siendo privado y no puede ser registro público, siempre y cuando esté fondeado apropiadamente.

Y también está la opción a prueba de balas. Los padres pueden nombrar un fideicomiso de seguro de vida irrevocable como dueño y beneficiario de la póliza. Ello no solo protege al dinero de los acreedores (útil para los médicos demandados por negligencia), también saca las ganancias del patrimonio para efectos fiscales.

¿Dónde se compra?

Reditúa buscar qué aseguradora ofrece el mejor precio por circunstancias específicas. Y, en lugar de trabajar con un agente exclusivamente afiliado a una sola aseguradora, trabaje con un agente independiente que tenga acceso a las mejores aseguradoras de seguros de vida a término.

Eso es importante porque es posible que algunas aseguradoras den mejores precios por personas que tienen sobrepeso, en tanto que otras pueden ser más competitivas para los titulares que tienen, por decir, cuarentaitantos o cincuentaitantos años. Los asesores financieros también deberían tener recomendaciones sólidas.

Y también está la ruta en internet. AccuQuote es una correduría que ha estado vendiendo seguros de vida en línea desde que internet estaba en su infancia. PolicyGenius es un concurrente más reciente, con calculadoras fáciles de usar que ayudan a determinar cuánto se necesita, incluidas estimaciones como el costo del financiamiento total de la universidad.

Sin embargo, el error más grande que puede cometer la gente que tiene dependientes es no comprar ningún seguro a término.

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Ene 17

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