Sábado, 25 de febrero de 2017

Eugenio busca la boleta

Con el regreso de los burócratas a las labores, inicia formalmente el 2017 para la administración pública estatal.

Año que en sus primeros días ya demostró que no estará falto de retos, tanto internos como los venidos del exterior.

La cuesta de enero no solo afecta a la gente, también a los gobiernos. Por lo que seguramente vendrá un ajuste presupuestal tras los aumentos de precios esperados para este año.

Para darnos una idea del impacto que tendrá el alza a los combustibles, tan solo en el sector de la construcción se espera un aumento de entre el 12 y 15 por ciento al precios de los materiales, sin contar con los costos indirectos, por lo que las afectaciones a la obra pública se estima que ronden por arriba del 20 por ciento, cantidad suficiente para replantear su viabilidad.

La depreciación del peso también implicará una alza en el precio del dinero, incrementando los servicios de la deuda que ya arrastra Tamaulipas y que fueron heredados por los anteriores gobiernos.

Al ser un estado fronterizo, Tamaulipas es más vulnerable a las políticas proteccionistas que impulsa Donald Trump en los Estados Unidos. Y no solo estamos hablando del muro, o de las amenazas a las transnacionales que decidan traer más empleos al sector maquilador a nuestro país.

Hablamos también de la reforma fiscal que impulsan los republicanos (mayoría en ambas cámaras) y que básicamente plantea un impuesto del 20% a las importaciones, incluidas las mexicanas, mientras que dota de beneficios fiscales a los bienes de exportación en su territorio.

Un impuesto de este tipo en el vecino país no solo volverá poco atractivos los bienes mexicanos, si no que además evitará que las empresas trasladen sus plantas y ensambladoras a nuestro territorio. Lo que se convertiría en una tragedia para ciudades como Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y la zona conurbada del sur de Tamaulipas.

Es cierto que un impuesto como este viola las normas de la Organización Mundial de Comercio, y por eso la administración de Trump, que tomará posesión el 20 de enero próximo, ya estudia como trasladar el llamado “impuesto de ajuste fronterizo” al IVA de los productos, y así burlar la normativa de la OMC.

Y como si los temas económicos no fueran suficientes, no hay que olvidar los asuntos políticos, donde Nuevo Laredo, Reynosa y Victoria se convierten en focos rojos para el gobierno estatal.

Y es que no solo son los alcaldes de estos municipios quienes están obstruyendo el trabajo del gobernador y la administración estatal, pues detrás de los ediles se encuentran los grupos políticos locales que los respaldan e impulsan en sus ambiciones personales.

Su lucha es posicionarse en el 2017 para arrasar en las elecciones de 2018 y competir en la sucesión de 2022 por la gubernatura.

Carlos Canturosas primero quiso regresar a gobernar Nuevo Laredo, utilizando a Enrique Rivas en una suerte de interinato. Y aunque Rivas sabe que no tiene el cariño popular ni el respaldo de los grupos políticos y empresariales del municipio, sí cuenta con los recursos para cortejarlos.

Por eso Canturosas busca evitar un choque frontal y ya trabaja una candidatura federal para 2018, sin perder de vista la gubernatura.

Rivas mientras tanto, deberá decidir si apoya a su padrino político en sus ambiciones o al gobernador del estado. Tomar una decisión equivocada significa perder la reelección en la alcaldía y quedar fuera del panorama para 2022.

En Reynosa, la alcaldesa Maki Ortiz está condenada a quedarse sola. Y es que tras revelarse en contra de su partido y de su líder político, ha decidido formar gobierno con el PRI, grupo que la utiliza para desgastar los colores blanquiazules con el fin de recuperar la alcaldía el próximo año con María Esther Camargo de Luebbert.

La única esperanza de Maki es Margarita Zavala, apuesta que se antoja muy arriesgada por la cercanía que los Calderón han demostrado con Peña Nieto y su gobierno.

Despreciada por los panistas y engañada por los priistas, la alcaldesa de Reynosa se ha convertido en una bomba de tiempo. Aliados y detractores lo saben, lo que no se sabe es cuánto tiempo tardará en explotar.

Finalmente, en el caso de Victoria es más que evidente que el grupo político delincuencial que encabeza Eugenio Hernández impulsa a Oscar Almaraz en sus aspiraciones por la gubernatura.

Sin embargo, Eugenio ha cambiado su prioridad, porque si antes pasaba por regresar a su grupo al poder para seguir saqueando a Tamaulipas, hoy la ambición es conseguir el tan anhelado fuero que lo proteja de sus líos legales con la justicia de los Estados Unidos.

Así que el ex gobernador prófugo de la justicia busca que su nombre y el de su hermana, aparezcan en la boleta de 2018.

El fuero en el Senado dura 6 años, mientras que el de Diputado apenas tres. Así que ya ha de imaginar cual tiene en la mira.

También está muy claro que si el PRI no le abre los espacios, como ocurrió con el propio Humberto Moreira, Eugenio está dispuesto a abandonar sus filas y lanzarse por uno de los partidos chicos que ya controla, como lo es Encuentro Social.

El cambio de planes ha alterado a Oscar Almaraz, quien sabe que en cualquier momento puede ser usado como moneda de cambio y ver su futuro político sacrificado para que su jefe no pise la cárcel.
Así que de todo esto, más lo que se acumule, el gobierno estatal deberá estar vigilante.

Primero hacerle frente a la crisis económica que enfrenta nuestro país y que repercute en Tamaulipas, y después a las pugnas políticas que amenazan la gobernabilidad del estado.

Sin olvidar el combate a la corrupción y la inseguridad, renglón que sigue lastimando a los tamaulipecos de bien.

Así empieza el anhelado 2017, ojalá que resulte mejor que 2016. Todos lo esperamos.

Pues eso.

Es bueno saberlo: 1) En Matamoros, más de 200 personas fueron auxiliadas por Protección Civil municipal tras el marcado descenso de la temperatura. Además de prestar auxilio en los albergues, por órdenes de Jesús de la Garza se entregaron cobertores a familias en situación de riesgo.

2) La legitimidad del Gobierno de Tamaulipas ha servido para que los episodios de violencia que se viven en otros estados como respuesta al gasolinazo sean ajenos en nuestro territorio. Sin embargo, entre mayor sea la indignación contra el Gobierno Federal, mayores las probabilidades de exabruptos violentos. Especialmente si buscan sacar raja política, como lo hizo recientemente el alcalde de Victoria.

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