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Los geñistas tienen prisa

Se lo adelantamos la semana pasada en este espacio, el Frente Unido Contra Cabeza (FUCC) está en marcha.

El ex gobernador priista y prófugo de la justicia, Eugenio Hernández Flores, es quien lo encabeza.

El cortejo a la alcaldesa de Reynosa, primero con Edgar Melhem y después con Oscar Lubbert y María Esther Camargo no es casualidad.

Tampoco es casualidad la aparición de Oscar Almaraz en la toma de protesta del priista Rigoberto Rodríguez Rangel como nuevo dirigente del Partido Encuentro Social en la entidad.

Y es que Almaraz acudió, en horario laboral por cierto, como representante de Eugenio Hernández. De la misma forma que una semana antes lo hizo en el informe legislativo de Gustavo Cárdenas.

Los $122 millones de presupuesto extraordinario que recibirá Almaraz Smer para continuar con su campaña no son tampoco producto de la casualidad.

El cambio de imagen que el alcalde de Victoria impulsa en la identidad municipal es otra pieza de su campaña permanente, primero por la reelección y luego por la gubernatura.

Y es que los geñistas controlan ya el Partido Encuentro Social, el Partido Movimiento Ciudadano, y próximamente tomarán el PRI con la llegada de Manuel Muñoz a su dirigencia estatal.

De eso se trata el logo de Victoria, muchos colores, un frente unido, donde hasta al amarillo del PRD le dieron su lugar.

Tampoco son casualidad los bloqueos carreteros orquestados por campesinos. Ahí la arrugada mano de Guadalupe Flores es la que mueve los hilos desde la sombra.

Para eso opera con Tino Sáenz, Juan Báez y Sergio Guajardo, quienes chantajean a la gente del campo, de quienes además abusan rentándoles sus tierras.

No es casualidad tampoco que los bloqueos se den en los límites de Matamoros y de Altamira. ¿Se acuerda a quién impulsó la ex sub secretaria de gobierno para llegar a la alcaldía de aquel municipio?

Pero si este sexenio va empezando ¿cuál es la prisa de Eugenio y sus cómplices?

Son dos las razones que los han obligado a mostrar sus cartas y su estrategia. Las dos tienen de fondo el 2018.

La primera es que calculan que el gobierno estatal con Cabeza de Vaca al mando, se va a quedar de brazos cruzados hasta que concluya el proceso electoral y se tenga un presidente (o presidenta) electo.

Y es que el gobernador de Tamaulipas tiene muchos amigos involucrados en la contienda, por lo que no cuenta con un margen cómodo de maniobra política, suponen Eugenio y sus delincuentes.

La segunda razón es el miedo de Eugenio Hernández y de su familia (prestanombres incluidos) a que el proceso legal en su contra se acelere con la salida de los demócratas de la Casa Blanca y la llegada de los republicanos, y que las autoridades de Tamaulipas colaboren con los gringos para su captura.

Por eso Eugenio Hernández a dotado de recursos a Almaraz y se ha apropiado de los partidos minoritarios.

Su objetivo es arrebatarle el control político del estado al gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y convertirse en el cacique político de Tamaulipas.

La estrategia no es nueva, y tampoco el operador que está atrás de ella, por cierto muy conocido por los reynosenses: el veracruzano Ricardo Gamundi.

La idea es ocupar al gobierno con pequeños problemas, como las tomas carreteras o las manifestaciones en Hidalgo, para ir erosionando la legitimidad política del gobierno panista y al mismo tiempo mantenerlos ocupados mientras los priistas siguen entregando apoyos y haciendo campaña con recursos federales.

La siguiente etapa de la estrategia es aislar al gobierno de la sociedad, primero con las cámaras empresariales y después con los grupos de poder como sindicatos y asociaciones civiles.

Eugenio apuesta a la confrontación porque cree conocer a Cabeza de Vaca, por eso lo provoca.

Pero si algo ya demostró en su campaña el Gobernador de Tamaulipas es que sabe tejer acuerdos, y que entiende que hay momentos para usar el mazo y otros la zanahoria.

El problema de los geñistas es que ya enseñaron su mano, su estrategia.

¿Qué significa esto? que el grupo político delincuencial de la familia Hernández Flores va por todo, están desesperados y se juegan su última carta, por eso lo hacen con ese descaro.

La política es el arte de saber manejar los tiempos, y por eso Almaraz y compañía han cometido su primer error.

Y es que ante el peso de la evidencia, ya no podrán esconder las manos cuando llegue el golpe sobre la mesa.

El tema de los escoltas fue apenas un coscorrón.

Mejor prepárese porque de esto apenas viene lo bueno.

Pues eso.

Es bueno saberlo: 1) Para promover su candidatura, Almaraz apuesta por la desmemoria de los Millenials.

El grupo de edad de entre 15 a 34 años se ha vuelto su principal objetivo.

La razón es estratégica, los jóvenes poco o nada recuerdan del pasado delincuencial de Almaraz y de su padrino Eugenio Hernández.

Por eso visita secundarias y prepas, buscando a quienes dentro de tres años serán los futuros votantes.

Como quitarle un dulce a un niño, o en este caso engañarlos con mentiras y promesas vacías, mientras él sigue saqueando al municipio.

2) Que Kiko y el Truco tomen nota de lo que ocurre en Nuevo León, donde el Bronco ya se metió en camisa de 11 varas.

Desde el partido y la general hay que ponerse a operar y a sumar aliados, a reconstruir el sistema de inteligencia que desmanteló Egidio, porque no todo se arregla en los tribunales.

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Mar 29

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