La carta de Geño

Eugenio Hernández Flores está desesperado. Se siente acorralado y busca, por todos los medios a su alcance, alejarse de las pinzas de la ley que cada vez más se cierran en su contra.

En ese propósito, el ex Gobernador tamaulipeco acaba de solicitar a la Procuraduría General de Justicia del Estado, (PGJE), que tutela Irving Barrios Mojica, una carta de no antecedentes penales.

Lo hizo a través de un tercero. La instancia persecutora de los delitos le está poniendo trabas. El argumento usado para la negativa es la presunta existencia de un homónimo y que como consecuencia la revisión debe ser minuciosa.

Pero al final de cuentas, la PGJE tendrá que entregar el documento. Es un derecho que le asiste a todo ciudadano y no tendrá de otra que respetárselo.

¿Qué pretende el ex gobernador? Sencillito: usar la carta de no antecedentes penales para victimizarse frente a la sociedad.

Con documento en mano podrá salir a presumir su inocencia, avalada por la Procuraduría tamaulipeca, lo cual se supone que en teoría tendrá un valor añadido tomando en cuenta la filiación panista de la dependencia gubernamental.

Así lo hizo antes Eugenio con un documento que le expidió en su momento la Procuraduría General de la República, (PGR), en el que se detallaba que no había investigación alguna que lo implicara en ilícitos.

De hecho, es un documento que sigue usando hasta la fecha.
Y es verdad: no parece haber en México una investigación formal en su contra.
Pero el problema para Geño es que esa investigación sí la hay en Estados Unidos.

Allá llevan años “tendiéndole la cama”, reuniendo pruebas para fincarle cargos por “lavado” de dinero y para vincularlo con la delincuencia organizada.

Y todo parece que los gringos están a punto de concretar la indagatoria para llevarlo a prisión.
Apenas en diciembre pasado se formalizaron cargos contra algunos de sus ex colaboradores, incluyendo al que fuera su piloto.

Por eso la desesperación del ex Gobernador. De ahí su prisa por colocarse en el papel de víctima frente a los ojos de los tamaulipecos.
¿Le servirá de algo?

EL RESTO

Este cuatro de enero se celebró el Día del Periodista.
La pregunta es : ¿Hay razones para festejar?

No lo creo. La realidad es que durante los últimos diez años el periodismo no solo se convirtió en una profesión de alto riesgo sino también en una de las peor pagadas.

Además, la profesión está tan prostituida que ya cualquiera se dice periodista aunque no pase de ser un sinvergüenza.

Bajo todas esas condiciones resulta obvia la urgencia de dignificar el periodismo. Hay que encontrar la fórmula para lograrlo sin que los impostores pretexten violación al derecho de libertad de expresión, que es el primer recurso del que echan mano para cobijarse legalmente.

ASÍ ANDAN LAS COSAS
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Ene 17

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