De 90 años, a Don Beto lo obligan a pedir limosna en la Central

Todos los días por las mañanas lo dejan en la Central de Autobuses de esta capital y en la tarde debe pagar taxi para volver a la casa que habita. Genera unos 500 pesos diarios, pero sospechan que una pareja que lo aloja se queda con las ‘ganancias’. Él se aprecia mal alimentado, desarropado, y con problemas de salud. Taxistas de la Central y vecinos de la Col. Emiliano Zapata piden frenar el abuso.

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Con 90 años encima Don Beto,  pasa horas frente a la Central de autobuses de Victoria pidiendo limosna. El  problema no es su actividad, sino las manos a las que van a parar sus ganancias que, ‘bajita la mano’, según los taxistas con base en ese lugar, llegan hasta los 500 pesos diarios.

Preocupados por la integridad y salud de Don Beto a quien también le llaman El Piolín, los taxistas representados por Osiel Rocha,  se unieron para denunciar el  presunto caso de explotación que se comete en contra del adulto mayor.

De 90 años, a Don Beto lo obligan a pedir limosna en la Central

Periódico 5inco acudió al lugar, platicó con el pedigüeño e incluso siguió su regreso a casa donde vive de arrimado, como él mismo declaró.

Parte de su vida, dos décadas, los pasó Alberto Castillo Zúñiga pidiendo limosna por las calles de Victoria, junto con su Padre que tenía más de cien años de edad. En aquel tiempo vivían por el rumbo de Tamatán, y aunque vivían de la caridad, eran libres de gastar su dinero como les diera la gana.  A la muerte del Papá vinieron las desgracias p Don Beto, las tristezas y la soledad.

A las 8:30 horas todos los días de la semana, también navidad, fin de año, haga frío o calor, Don Beto es depositado en el sitio acostumbrado, pegado a la puerta de la Central, donde la gran afluencia de personas le permite las monedas que guarda en una bolsa de plástico, que después tiene que entregar en las manos de una mujer de nombre Tavana Parra.

Del malibú azul placas XGY 6150,  baja Don Beto ayudado por la mujer y un hombre que la acompaña siempre. El adulto mayor camina con esfuerzos sobrehumanos, se sienta sobre un bote de plástico, al que debe llevar al baño las diez veces que durante el día le exigen sus necesidades y cuyo gasto de sanitarios es de 50 pesos.

De 90 años, a Don Beto lo obligan a pedir limosna en la Central

La ternura de Don Beto cautiva a todos, que pronto le van depositando monedas, no trae comida ni agua para consumir, enseña las bolas que tiene en los pies, dice que lo golpearon los guardias, que le duelen mucho, que quisiera regresar a Jaumave, de donde es originario y donde tiene primas.

Cuando se le pregunta en donde vive señala, con voz apenas audible:

“Mi papá se murió, antes andábamos juntos por las calles, nos daban sodas, comida… mi esposa también se murió, tuve 4 hijos, tres mujeres y un hombre, pero el hijo hombre se murió también, ahora vivo de arrimado con Tavana Parra, ahí me dejan quedarme, me duelen mucho los pies, mire las bolas, ¿sí las ve?, tóquele como se siente, me querían sacar de aquí, los guardias me golpearon”.

Pero Don Beto no siempre se dedicó a pedir limosna.

De 90 años, a Don Beto lo obligan a pedir limosna en la Central

“Yo soy del nopal, de allá de Jaumave, trabajaba tallando lechugilla y vendía estropajos de ixtle en las tiendas, pero llegamos a vivir aquí a Victoria y ya no hallamos en donde trabajar. Primero murió mi Papá, luego mi mamá y luego mi esposa, yo no tengo señora, soy solo, y vivo de arrimado, no tengo casa, no tengo nada, ahí me dan sodas”.

A pesar de necesitar andador o silla de ruedas, Don Beto camina por su propio pie, evade las preguntas, temeroso, dice que sí come cuando llega a la casa ubicada en la Colonia Emiliano Zapata, sobre la Calle 22 de Diciembre, donde los vecinos lo ven salir todos los días a su trabajo de pedigüeño, también lo miran llegar en taxi y bajar sin que nadie lo ayude.

“Pobre Señor da mucha lástima que a su edad ande pidiendo limosna, y casi no puede caminar. Uno se pregunta si tiene hijos, donde estarán, ellos casi no hablan a los vecinos, lo único que sabemos es que no tiene ningún parentesco con la dueña de la casa”, dijo una vecina que pidió el anonimato.

Según Osiel Rocha, testigo del sufrimiento de Don Beto, los días que el Malibú azul no lo trae a su lugar de trabajo, mandan pedir un taxi, lo que se traduce en gastar 150 pesos diarios, lo que habla de las grandes ganancias que les genera a los explotadores una sola persona en indigencia.

“Ahora que hizo mucho frío la semana pasada, el Señor no traía calcetines, a los taxistas nos da mucha pena, porque es una persona de la tercera edad, no puede caminar, es una persona que debería estar en un albergue o en la Villa de los adultos mayores, con atención médica y buena alimentación, nunca le traen de comer, y quién sabe si le den cuando llega a la casa donde se queda”.

LA LLEGADA DE DON BETO A LA CASA…

Además del calvario de permanecer sentado horas en el bote de plástico y cargarlo 10 veces al baño, Don Beto se enfrenta a otro dolor que significa bajarse del taxi. Son casi las 14:00 horas y baja del taxi en la calle 22 de diciembre.

Su caminar es  lento que duele cada paso, tardará casi media hora en subir las escaleras, antes de sobarse los pies porque no aguanta el dolor, es el segundo piso de esa casa rosa, donde según le dan asilo. Pero nadie lo espera, nadie le ayuda, ni siquiera por los 500 pesos que aporta Don Beto por vivir “en familia”.

De 90 años, a Don Beto lo obligan a pedir limosna en la Central

Una persona de la edad de Don Beto, con sus enfermedades  no puede rogar para que le dejen pedir limosna como la Señora Tavana Parra ha comentado entre algunas personas.

“Incluso tuvo conjuntivitis, y así estaba con los ojos llorosos pidiendo dinero, es demasiada crueldad, que las autoridades hagan algo para que Don Beto esté en el lugar donde reciba los cuidados propios de su edad”.

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Ene 17

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