EL 5INCO / Jorge Pensado Robles / 23-07-12 / 4:59 am
Los pocos jóvenes que por alguna razón incomprensible lean esta opinión, con seguridad creerán que exagero o me fume algo, igual pueden pensar que mi memoria está afectada por la edad o hasta asumirán que tengo fobia al PRI.
Sin embargo los que ya cargamos con algunas canas bien recordamos que México hace 20 años era otro desde el ángulo que lo analicemos. La sociedad ya no se comporta igual, los gustos han cambiado, los jóvenes tiene prioridades diferentes, la música ha evolucionado, la tecnología literalmente como la conocemos hoy no existía. Difícilmente hace dos décadas encontrabas una empresa que tuviera fax y quienes en nuestro país ya contaban con un celular era porque trabajaban en gobierno y tenían un brazo fuerte porque literalmente eran unos ladrillos, en tamaño y peso.
Gobernaba a los mexicanos Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl era quien robaba, transaba y hacía los jugosos negocios que los hicieron multimillonarios.
Al final de su sexenio entregaron un país quebrado y los ciudadanos endeudados hasta el cuello porque el “maldito” nos hizo creer con lo del Tratado de Libre Comercio con los vecinos del norte que éramos un país de primer mundo, blindado económica y financieramente.
Nada más lejano de la realidad resultaron sus mentiras, como hoy en Europa, cuando se gasta más de lo que ingresa, cuando se roba hasta el cansancio y cuando no se administra adecuadamente, una familia como un país termina quebrado y devaluado.
Ésa era la historia de México desde 1976 cada seis años, los jóvenes no tienen ni idea lo difícil que era poder hacer prosperar una empresa honesta con esa restricción y muchas otras más.
Mas lo que pronto sí comprenderán estos jóvenes “Milenio”, globales, ansiosos por destacar y ganar dinero, ser libres para viajar y conocer un mundo que redujo su tamaño, es que la libertad de expresión con la que se pitorreaban de Fox o con la que ridiculizaban a Calderón se esfumará, o la libertad para decir, comentar o pensar lo que quieran de quien quieran se les acabará nada más tome el poder el PRI, bajo el liderazgo de Peña Nieto.
No hace mucho, tan sólo 20 años atrás, entre algunas otras leyes o reglas no escritas que regían nuestra vida, era que no se podía decir nada altisonante, agresivo, ofensivo o que criticara al presidente de la república, al ejército o al clero.
La Secretaria de Gobernación, de mano del CISEN, en toda reunión pública o privada de organismos intermedios enviaba un OIDOR, para tomar nota de lo dicho y trasmitirlo a sus superiores.
La pena al desacato de ello de un ciudadano era despedirlo de algún trabajo público o mandarlo llamar para reprimirlo, enviarle auditorías si era empresario o simplemente asesinarlo, de esto último la historia reciente de México puede dar cuenta de ello.
El brazo ejecutor era largo, a todos alcanzaba, el miedo era constante en periodistas y medios, el autoritarismo y la intolerancia ejercían un control total de los medios de comunicación de todo el país, todos estábamos advertidos y sabíamos de la pena.
Así que no nos extrañe que a Ferriz de Con, sea del agrado general o no, lo hubiesen despedido fulminantemente del canal de televisión donde trasmitía su prestigiado noticiero.
No nos extrañe que de una manera intempestiva hubiesen mandado de vacaciones desde un jueves a Brozo y su noticiero matutino.
Ambos criticaron a Peña Nieto sin cortapisas mientras todos los otros encumbrados reporteros sólo se la pasaron avalando cada dicho de Peña Nieto y trasmitiendo las falsas encuestas que propalaban tenía una ventaja avasalladora.
La intolerancia, el autoritarismo, la represión, así como lo corruptos y dinereros lo traen los priistas en su ADN, así que no nos extrañe que el cambio prometido por Peña en campaña sea regresión.
Y la reflexión final es en donde quedaron todos los otros reporteros que juraban defender la libertad de expresión, en donde están esos que se desgarraban las vestiduras cada que un presidente azul trataba de callarlos, donde están esos que tanto criticaron a la figura presidencial, en ocasiones hasta la ofensa personal.
Por último, ¿como pensará Peña Nieto controlar el Face o el Twitter?
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Los pocos jóvenes que por alguna razón incomprensible lean esta opinión, con seguridad creerán que exagero o me fume algo, igual pueden pensar que mi memoria está afectada por la edad o hasta asumirán que tengo fobia al PRI.
Sin embargo los que ya cargamos con algunas canas bien recordamos que México hace 20 años era otro desde el ángulo que lo analicemos. La sociedad ya no se comporta igual, los gustos han cambiado, los jóvenes tiene prioridades diferentes, la música ha evolucionado, la tecnología literalmente como la conocemos hoy no existía. Difícilmente hace dos décadas encontrabas una empresa que tuviera fax y quienes en nuestro país ya contaban con un celular era porque trabajaban en gobierno y tenían un brazo fuerte porque literalmente eran unos ladrillos, en tamaño y peso.
Gobernaba a los mexicanos Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl era quien robaba, transaba y hacía los jugosos negocios que los hicieron multimillonarios.
Al final de su sexenio entregaron un país quebrado y los ciudadanos endeudados hasta el cuello porque el “maldito” nos hizo creer con lo del Tratado de Libre Comercio con los vecinos del norte que éramos un país de primer mundo, blindado económica y financieramente.
Nada más lejano de la realidad resultaron sus mentiras, como hoy en Europa, cuando se gasta más de lo que ingresa, cuando se roba hasta el cansancio y cuando no se administra adecuadamente, una familia como un país termina quebrado y devaluado.
Ésa era la historia de México desde 1976 cada seis años, los jóvenes no tienen ni idea lo difícil que era poder hacer prosperar una empresa honesta con esa restricción y muchas otras más.
Mas lo que pronto sí comprenderán estos jóvenes “Milenio”, globales, ansiosos por destacar y ganar dinero, ser libres para viajar y conocer un mundo que redujo su tamaño, es que la libertad de expresión con la que se pitorreaban de Fox o con la que ridiculizaban a Calderón se esfumará, o la libertad para decir, comentar o pensar lo que quieran de quien quieran se les acabará nada más tome el poder el PRI, bajo el liderazgo de Peña Nieto.
No hace mucho, tan sólo 20 años atrás, entre algunas otras leyes o reglas no escritas que regían nuestra vida, era que no se podía decir nada altisonante, agresivo, ofensivo o que criticara al presidente de la república, al ejército o al clero.
La Secretaria de Gobernación, de mano del CISEN, en toda reunión pública o privada de organismos intermedios enviaba un OIDOR, para tomar nota de lo dicho y trasmitirlo a sus superiores.
La pena al desacato de ello de un ciudadano era despedirlo de algún trabajo público o mandarlo llamar para reprimirlo, enviarle auditorías si era empresario o simplemente asesinarlo, de esto último la historia reciente de México puede dar cuenta de ello.
El brazo ejecutor era largo, a todos alcanzaba, el miedo era constante en periodistas y medios, el autoritarismo y la intolerancia ejercían un control total de los medios de comunicación de todo el país, todos estábamos advertidos y sabíamos de la pena.
Así que no nos extrañe que a Ferriz de Con, sea del agrado general o no, lo hubiesen despedido fulminantemente del canal de televisión donde trasmitía su prestigiado noticiero.
No nos extrañe que de una manera intempestiva hubiesen mandado de vacaciones desde un jueves a Brozo y su noticiero matutino.
Ambos criticaron a Peña Nieto sin cortapisas mientras todos los otros encumbrados reporteros sólo se la pasaron avalando cada dicho de Peña Nieto y trasmitiendo las falsas encuestas que propalaban tenía una ventaja avasalladora.
La intolerancia, el autoritarismo, la represión, así como lo corruptos y dinereros lo traen los priistas en su ADN, así que no nos extrañe que el cambio prometido por Peña en campaña sea regresión.
Y la reflexión final es en donde quedaron todos los otros reporteros que juraban defender la libertad de expresión, en donde están esos que se desgarraban las vestiduras cada que un presidente azul trataba de callarlos, donde están esos que tanto criticaron a la figura presidencial, en ocasiones hasta la ofensa personal.
Por último, ¿como pensará Peña Nieto controlar el Face o el Twitter?