Estás en: Inicio > Opinión > Rataplán > Frijolero
Rataplán

Frijolero

EL 5INCO / Adalberto Garza / 10-05-11 / 7:14 pm

El 23 de abril pasado el Congreso de Arizona, en los Estados Unidos, promulgó la ley SB 1070, la cual tipifica como delito la inmigración ilegal y sanciona el empleo de inmigrantes en dicho Estado.

El 23 de abril pasado el Congreso de Arizona, en los Estados Unidos, promulgó la ley SB 1070, la cual tipifica como delito la inmigración ilegal y sanciona el empleo de inmigrantes en dicho Estado.

Esta ley faculta a las autoridades de Arizona para que detengan a una persona por la simple sospecha de parecer extranjero, particularmente si se es de raza latina, hasta que el detenido compruebe que su estancia es legal en dicho territorio.

La normativa entrará en vigor el 28 de julio próximo, 90 días después de su firma y publicación por la gobernadora de Arizona, Jan Brewer.

Sobra decir que las reacciones en contra de dicha ley, que como mínimo es calificada de racista incluso por el propio presidente de los Estados Unidos, no se han hecho esperar.

Grupos civiles de ciudadanos americanos han encabezado las protestas del lado estadounidense. Boicots de ciudades vecinas alentando a no viajar y hacer negocios con Arizona han estallado en buena parte de los Estados Unidos.

Líderes de opinión, artistas, deportistas, movimientos civiles y asociaciones no gubernamentales han levantado su voz en contra de dicha ley, e incluso la propia Presidencia de los EUA ya estudia vías legales para dejarla sin efecto.

Del lado mexicano las protestas también han sido airadas. Desde la Presidencia de la República, el Senado, el Congreso de la Unión, la Confederación Nacional de Gobernadores, lo mismo que Universidades, defensores de los derechos civiles, organizaciones de migrantes y hasta figuras del espectáculo o los deportes han condenado la aprobación de la legislación.

Uno de los organismos políticos que reaccionó de forma inmediata en contra de la medida contra los migrantes en Arizona en México fue la Confederación de Gobernadores Fronterizos, o para ser exactos, los miembros mexicanos de dicha Confederación.

De los seis gobernadores mexicanos que la integran, cinco de ellos se negaron a asistir al próximo encuentro si éste se realizaba en Arizona, como está planeado para agosto próximo. Solo uno confirmó su asistencia. Ya adivinó quién.

Efectivamente, el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, fue el único gobernador mexicano que aceptó visitar Arizona,  “es muy importante dialogar y estar cerca de ese país” dijo cuando se le preguntó si asistiría a la Cumbre de Gobernadores Fronterizos.

Seguramente Hernández Flores cree tener la capacidad para destrabar más de 40 años de conflictos fronterizos y lograr que se derogue la ley antimigrante.

Episodio similar al de Vicente Fox cuando se ofreció para ser mediador en el conflicto armado de las dos Coreas. En su caso era sabido que el Prozac era el responsable de sus lapsus brutus. En el caso del gobernador tamaulipeco todavía no se tiene una confirmación que explique estos episodios, aunque en las calles se escuchen muchos rumores sobre el tema.

En todo caso si su afán protagonista es producto del síndrome del último año o de su incontinencia declarativa, está claro que alguien debe hacerle el favor de bajarlo de su nube.

Y a todo esto, qué nos importa en Tamaulipas si Arizona publica o no una ley antimigrante. Finalmente nosotros somos vecinos de Texas, y mientras no nos cierren los Mall’s de la frontera ni nos prohíban el acceso a la Isla del Padre no hay necesidad de levantarnos en armas.

En eso tiene mucha razón, pero lo que no han pensado nuestras autoridades, y evidentemente tampoco lo ha hecho el ejecutivo estatal, es el efecto contagio que ha tenido dicha ley, pues ya hay otros Estados americanos que buscan imitar lo hecho en Arizona. Texas incluido.

Además, el aumento de los controles migratorios en Arizona ocasionará un reacomodo en las rutas de ingreso ilegales a los Estados Unidos.

Y ahí el candidato perfecto es Tamaulipas. Un Estado que cuenta con más de la mitad de los cruces fronterizos en toda la frontera norte de México. Que tiene acceso de forma terrestre, marítima y aérea, donde lo mismo se puede entrar nadando que por tren o barco. Que conecta las rutas migratorias del caribe, de centro y Sudamérica.

Ya no solo habrá comunidades de veracruzanos en Reynosa o Laredo, ahora tendremos también michoacanos y zacatecanos tratando de probar suerte o quedarse en Tamaulipas si se falla en el intento.

Eso no lo han pensado nuestras autoridades. Ni mucho menos tienen idea de los problemas sociales y los daños colaterales que puede sufrir nuestro Estado a causa de dicha ley.

Pero quién tiene tiempo para eso si acaban de iniciar las campañas. Ya le tocará al que sigue otro problemita más.

Y mientras Eugenio Hernández se va de paseo por Arizona, el gobierno americano les recomienda a sus ciudadanos que no visiten Tamaulipas. Así o más claro.

Pues eso.

MÁS PUBLICACIONES DE ESTA COLUMNA

El 23 de abril pasado el Congreso de Arizona, en los Estados Unidos, promulgó la ley SB 1070, la cual tipifica como delito la inmigración ilegal y sanciona el empleo de inmigrantes en dicho Estado.

Esta ley faculta a las autoridades de Arizona para que detengan a una persona por la simple sospecha de parecer extranjero, particularmente si se es de raza latina, hasta que el detenido compruebe que su estancia es legal en dicho territorio.

La normativa entrará en vigor el 28 de julio próximo, 90 días después de su firma y publicación por la gobernadora de Arizona, Jan Brewer.

Sobra decir que las reacciones en contra de dicha ley, que como mínimo es calificada de racista incluso por el propio presidente de los Estados Unidos, no se han hecho esperar.

Grupos civiles de ciudadanos americanos han encabezado las protestas del lado estadounidense. Boicots de ciudades vecinas alentando a no viajar y hacer negocios con Arizona han estallado en buena parte de los Estados Unidos.

Líderes de opinión, artistas, deportistas, movimientos civiles y asociaciones no gubernamentales han levantado su voz en contra de dicha ley, e incluso la propia Presidencia de los EUA ya estudia vías legales para dejarla sin efecto.

Del lado mexicano las protestas también han sido airadas. Desde la Presidencia de la República, el Senado, el Congreso de la Unión, la Confederación Nacional de Gobernadores, lo mismo que Universidades, defensores de los derechos civiles, organizaciones de migrantes y hasta figuras del espectáculo o los deportes han condenado la aprobación de la legislación.

Uno de los organismos políticos que reaccionó de forma inmediata en contra de la medida contra los migrantes en Arizona en México fue la Confederación de Gobernadores Fronterizos, o para ser exactos, los miembros mexicanos de dicha Confederación.

De los seis gobernadores mexicanos que la integran, cinco de ellos se negaron a asistir al próximo encuentro si éste se realizaba en Arizona, como está planeado para agosto próximo. Solo uno confirmó su asistencia. Ya adivinó quién.

Efectivamente, el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, fue el único gobernador mexicano que aceptó visitar Arizona,  “es muy importante dialogar y estar cerca de ese país” dijo cuando se le preguntó si asistiría a la Cumbre de Gobernadores Fronterizos.

Seguramente Hernández Flores cree tener la capacidad para destrabar más de 40 años de conflictos fronterizos y lograr que se derogue la ley antimigrante.

Episodio similar al de Vicente Fox cuando se ofreció para ser mediador en el conflicto armado de las dos Coreas. En su caso era sabido que el Prozac era el responsable de sus lapsus brutus. En el caso del gobernador tamaulipeco todavía no se tiene una confirmación que explique estos episodios, aunque en las calles se escuchen muchos rumores sobre el tema.

En todo caso si su afán protagonista es producto del síndrome del último año o de su incontinencia declarativa, está claro que alguien debe hacerle el favor de bajarlo de su nube.

Y a todo esto, qué nos importa en Tamaulipas si Arizona publica o no una ley antimigrante. Finalmente nosotros somos vecinos de Texas, y mientras no nos cierren los Mall’s de la frontera ni nos prohíban el acceso a la Isla del Padre no hay necesidad de levantarnos en armas.

En eso tiene mucha razón, pero lo que no han pensado nuestras autoridades, y evidentemente tampoco lo ha hecho el ejecutivo estatal, es el efecto contagio que ha tenido dicha ley, pues ya hay otros Estados americanos que buscan imitar lo hecho en Arizona. Texas incluido.

Además, el aumento de los controles migratorios en Arizona ocasionará un reacomodo en las rutas de ingreso ilegales a los Estados Unidos.

Y ahí el candidato perfecto es Tamaulipas. Un Estado que cuenta con más de la mitad de los cruces fronterizos en toda la frontera norte de México. Que tiene acceso de forma terrestre, marítima y aérea, donde lo mismo se puede entrar nadando que por tren o barco. Que conecta las rutas migratorias del caribe, de centro y Sudamérica.

Ya no solo habrá comunidades de veracruzanos en Reynosa o Laredo, ahora tendremos también michoacanos y zacatecanos tratando de probar suerte o quedarse en Tamaulipas si se falla en el intento.

Eso no lo han pensado nuestras autoridades. Ni mucho menos tienen idea de los problemas sociales y los daños colaterales que puede sufrir nuestro Estado a causa de dicha ley.

Pero quién tiene tiempo para eso si acaban de iniciar las campañas. Ya le tocará al que sigue otro problemita más.

Y mientras Eugenio Hernández se va de paseo por Arizona, el gobierno americano les recomienda a sus ciudadanos que no visiten Tamaulipas. Así o más claro.

Pues eso.